Compliance Program la mejor vacuna empresarial en pandemia

Las consecuencias laborales, mercantiles y fiscales derivadas del Covid-19 se han convertido en uno de los principales temas de conversación en el día a día empresarial pero, ¿qué ocurre con sus consecuencias penales? Es aquí donde es imprescindible tomar en consideración el Compliance Program, la mejor vacuna empresarial en plena pandemia. 

La crisis sanitaria actual ha conllevado una notable disminución de la actividad empresarial, lo cual no quiere decir que el riesgo de incumplimiento normativo se haya visto consecuentemente reducido, más bien al contrario, ya que las empresas han tenido que adaptarse a nuevas formas de trabajo entre las que destacan el teletrabajo y el comercio electrónico.

El teletrabajo se ha convertido en el medio de trabajo por excelencia, lo que por ende supone un incremento del riesgo de comisión de delitos informáticos (hacking, relacionados con la protección de datos, etc.),  requiriendo, al mismo tiempo, un mayor grado de responsabilidad individual por parte de todos los miembros y trabajadores, más aún desde la reforma del Código Penal en el año 2015, por la cual las personas jurídicas pueden ser penalmente responsables por los delitos ocasionados dentro de la misma, entre los que, además de los referidos anteriormente, destacan la omisión de medidas que garanticen el desarrollo del trabajo en condiciones de seguridad e higiene, los cuales pueden desembocar en un delito contra la salud pública.

En dicho ámbito cabe resaltar que el Juzgado de lo Social nº 1 de Santander estimó, en parte, la demanda interpuesta por el sindicato Trabajadores Unidos contra el ICASS del Gobierno de Cantabria a finales de marzo de 2020, y declaró la existencia de una vulneración del derecho a la salud de los trabajadores del Centro de Atención a la Dependencia (CAD) de Sierrallana por un “tardío cumplimiento” de las medidas de prevención de seguridad e higiene frente al Covid-19 durante las primeras fases de la epidemia, donde, tal y como señala la sentencia, en torno al 85% y 40% de los trabajadores y residentes resultaron contagiados por Covid-19. 

Estas medidas, generalmente dictadas como normativas y recomendaciones por las autoridades competentes (distancia de seguridad, medios de protección individual, etc.), deben ser implantadas y supervisadas en el ámbito empresarial, siendo los Programas de Cumplimiento, comúnmente conocidos como Compliance Program, la mejor vacuna empresarial en plena pandemia.  

Por un lado, un Compliance Program a medida ayuda a las entidades en su actuación frente a nuevos entornos, tanto permanentes como cortoplacistas, mediante la implantación de políticas y protocolos de actuación adaptados a la situación actual, a las necesidades de la entidad y a las obligaciones descritas en la legislación y normativas vigentes.

Por otro lado, las organizaciones que disponen de un Compliance cuentan con un Órgano de Control encargado de verificar el funcionamiento y cumplimiento de los controles, políticas y protocolos internos, así como de documentar el funcionamiento de los mismos, permitiendo acreditar las diferentes medidas de diligencia practicadas por la entidad. Además, la implantación de un Compliance Program lleva aparejada la implantación de un Canal Ético o de Denuncias, favoreciendo que cualquier riesgo o infracción pueda ser denunciado desde casa. 

Nos encontramos frente a un contexto incierto, donde la obligación de garantizar, tanto el cumplimiento de las normas como la salud de los trabajadores, se ha convertido en una necesidad y en un ejercicio de responsabilidad empresarial, puesto que, es en momentos de inseguridad cuando debemos ser más precavidos. Consecuentemente, los profesionales del Compliance se están viendo obligados a actuar con rapidez adaptándose a escenarios impredecibles, nuevas necesidades y nuevos mapas de riesgos originados en base a la que ya es denominada “la era del teletrabajo y la digilitación”. 

Victoria Galiot Vargas. 

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